Trabajo y Proyectos
2 Comments Aversión al marketing
Tengo un problema. Me cuesta horrores promocionar mis productos, cursos, servicios y demás. No porque me falten dotes de “comunicación” para explicar lo que hago, los beneficios, el método, etc, sino porque le tengo aversión al marketing actual, o mas bien, a los métodos de marketing actual. Y es que no soporto esos anuncios tipo “Consigue tu vida ideal en 30 días”, “Descubre como hacerte rico con mi método“, “El mejor libro del año”, “el curso que cambiará tu vida”, etc, etc.
Lo que mas rabia me da, es que productos con este tipo de “anuncio” funcionan. Yo no se que me pasa. Yo creo que me da vergüenza tomar por tonta a la gente, o por lo menos, tratar de decirles las cosas a medias. Nadie consigue nada en 30 días (en general), nadie se hace rico de la noche a la mañana, nada es “lo mejor del año”, o nada “cambia” nuestra vida por el simple hecho de adquirir ese servicio o producto. Pero mire usted, el marketing tiene eso. Juega con nuestro subconsciente y nos inculca esas creencias, así, la mente consciente toma decisiones que no sabe ni porque las toma, y termina creyéndose todo lo que ve en la tele, internet, radio, etc.
Por eso me cuesta tanto poner esos títulos. Y a veces si los pongo, parece que lo estoy exagerando mogollón. Mis cursos de coaching anuncian que ayudo a encontrar la profesión ideal de cada uno. Incluso eso ya me suena tocando el limite de lo que yo mismo compraría si lo viera anunciado por otros. Evidentemente eso es lo que hago, enseño a la gente a encontrar la profesión que les va como anillo al dedo, pero que queréis que os diga, me sabe mal ir por el mundo diciéndolo a bombo y platillo, y como que le doy mil vueltas para explicarlo sin que suene pedante. Debe ser defecto genético. Así será que solo salen clientes que han sido recomendados por otros que conocen bien el contenido de lo que hago y pocos llegan “en frío”.
Y no solo eso. Crear una página de ventas para mis ebooks profesionales fue toda una odisea. Miraba ejemplos de páginas en la web y me decía, “¿pero de verdad hay alguien que se cree todo esto?”. Y claro, luego pasa lo que pasa. Que mis lectores convierten mucho menos que los lectores de otras páginas (el termino “conversión” significa que alguien que entra en una página determinada hace una acción determinada que lleva a una venta, en mi caso, por ejemplo, de ebooks).
A mi es que me parece que las cosas se han de comprar por lo que viene dentro del producto, y no por el envoltorio del mismo. Y claro, me pasa lo que me pasa. Que me da repelús cuando alguien me quiere vender algo que lleva un título tan rimbombante y directamente pongo en marcha todos mis escudos anti-vendedores y anti-publicidad (que no son pocos). Pero estoy mejorando. Ya voy incluyendo algunos títulos mas “impresionantes” al menos para atraer algo la atención de los que me visitan por primera vez, porque yo sigo trabajando en la forma que mas resultados me está dando: que la gente conozca a la persona que está detrás de esos servicios o productos. Porque afortunadamente cuando consigo clientes, estos siguen fieles por mucho tiempo y a todo lo que voy sacando nuevo.
Que queréis que os diga, le tengo aversión al marketing. Quizás algún día será momento de contratar a alguien que lo haga por mi para no sentirme incomodo con la forma en que publicito lo que hago. Yo de momento, sigo con mis escudos anti-vendedores bien altos.
Es muy noble de tu parte no querer mentir a la gente pero tienes que empezar a adoptar una mentalidad un poco más pragmática al menos en una cosa: la gente que no necesita ayuda para desarrollar su vida o su profesión por sí mismos, no van a venir a tus seminarios, ni comprar tus libros. Así que los que te interesan son los que necesitan que les ilusiones y les hagan creer que una solución rápida es posible. Vale que es el mismo método que usan muchos gurús y charlatanes, pero en tu caso, puedes usar el marketing para atraerlos, y ser honesto y positivo a la hora de fidelizarlos. Recuerda esta cita: no importa que tengas el mejor producto del mundo si nadie sabe que existes. Y en todo caso, seguro que encuentras una forma efectiva de publicitarte sin sentirte un fraude: simplemente, sé honesto con lo que vendes, pero cuida la presentación. Y confía en la suerte. O en la ley de la atracción, como prefieras ;)
Hola MA,
gracias! pues si, estoy aprendiendo a ello, creo que en mis años primerizos como “consumidor” me horrizaba que me intentaran vender la moto cuando se veia claro que habia mucho humo en todo, y eso parece que se me ha quedado medio grabado y ahora aparece cuando doy a conocer lo que hago. No deja de ser un trabajo interno tambien, pues esta claro que si no te das a conocer, no se puede ayudar a nadie por muy bien que lo hagas!