No Time No Place
No Comments Mi gestión del tiempo y la productividad
Suelo tener fama, y soy consciente de ello, de ser bastante productivo a la hora de lanzar proyectos nuevos, hacer cosas en muchas áreas distintas o completar bastantes tareas. Aunque he leído hace algún tiempo blogs y libros de eficiencia y productividad personal, métodos y sistemas de conseguir tus objetivos, no los aplico demasiado, por no decir nada, porque por alguna razón, siempre he pensado y gestionado el tiempo como un factor psicológico, mas que físico.
Es correcto que el día tiene 24 horas, pero es más correcto aun que las 5 o 6 que paso trabajando (al menos yo ahora seguidas no hago mas, el resto va a ratos cuando el peque me deja), pueden estirarse o encogerse dependiendo del estado mental en el que te encuentres. No se si suena muy esotérico o abstracto, la cuestión es que si entro en una especie de estado mental en el cual “voy a piñón fijo”, estoy concentrado y convencido de que todo lo que quiero hacer “cabe” en el tiempo que tengo para ello, siempre termina siendo lo que pasa en mi jornada de trabajo.
Puedo escribir 30 páginas de algunos de los libros que tengo entre manos en una sola mañana, o puedo lanzar un nuevo blog con todo lo básico en uno o dos días, o montar un nuevo curso online completo en pocas horas. No se porque se puede, simplemente se puede, y se termina materializando de esa forma.
Supongo que tengo muchos procesos automatizados en mi subconsciente y que con el paso de los años tengo muchas cosas por la mano en cuanto a lo que se refiere a emprender online y a trabajar delante de un ordenador, pero soy consciente que eso lo puede aprender todo el mundo. El secreto sigue siendo, desde mi perspectiva, la gestión psicológica del tiempo, el poder “alargar” el tiempo “disponible” para que en el tenga cabida el trabajo que se ha de hacer (o que quieres hacer).
En los últimos días me encuentro muchas mañanas leyendo un libro a las 12 del mediodía porque he terminado desde las 9 lo que tenia en mi agenda para ese día completo. No se como lo he hecho, pero ha quedado hecho. Y encima tengo complejo de culpabilidad porque me da la impresión de que no estoy trabajando demasiado, así que me levanto y entones me pongo a hacer cosas, o bien me pongo a pensar que puedo hacer nuevo.
Lo malo de esta sensación es que eso me lleva a lanzar proyectos que terminan convirtiéndose en proyectos fallidos, porque en realidad los he lanzado para sentirme “activo” pero no tenían el ímpetu ni la motivación de aquello que hago por pasión (escribir y enseñar, entre otras cosas). Últimamente estoy aprendiendo a gestionar eso también, pero no siempre es fácil.
En todo caso, por muchas técnicas de productividad que aprendamos, por muchas mejoras en nuestra eficiencia que incorporemos, si nuestra percepción psicológica del tiempo es que no podemos llegar a hacer lo que queremos hacer, no habrá forma de conseguirlo. Por el contrario, si tenemos optimizado mentalmente que todo lo que queremos cabe en el tiempo que tenemos, os aseguro que leer será una de las cosas que podréis hacer cómodamente en el sofá, a cualquier hora del día sin preocuparos si es lunes, jueves o el ultimo día para presentar esa cosa tan urgente que tenéis entre manos.